A medida que se ocultaba el sol y llegaba a su fin la tradicional atmósfera familiar del festival del Mardi Gras a lo largo de la avenida de St. Charles, ríos de festejadores inundaron el Barrio Francés de Nueva Orleáns para continuar la celebración entrada la noche.
Horas antes, Nueva Orleáns había festejado en exceso el Fat Tuesday (Martes de Carnaval), con un clima cálido similar a la primavera, lleno de música, baratijas y cuentas brillantes.
Desde las majestuosas avenidas arboladas con robles hasta las escabrosas fachadas del Barrio Francés, Nueva Orleáns se desata con una fiesta de Mardi Gras al paso de los desfiles y de los juerguistas bajo una lluvia de collares, chucherías y música.
Un desfile interminable de grupos de personas disfrazadas y de vehículos decorados, en los que iba gente vestida al estilo de la realeza, transcurrió por el distrito Garden, mientras que el Barrio Francés se llenó buscadores de emociones y libertinaje.
Y les fue bien.
Algunos en el Barrio Francés no durmieron la noche tras el prólogo del Mardi Gras, a decir, la fiesta del Lundi Gras. De nuevo corrieron los ríos de bebidas alcohólicas poco después del amanecer.
Entonces llegaron los disfraces escandalosos, algunos de los cuales mostraban algo de piel, y el desfile continuó hasta que la policía hizo su aparición anual en un intento por disolver el festejo a la medianoche, al inicio de la cuaresma.
La policía de Nueva Orleáns dijo el martes en la noche que investigaba un apuñalamiento ocurrido en la avenida Esplanade pero tenía pocos detalles. En un segundo incidente, una víctima fue baleada en la pierna y el sospechoso, arrestado, dijo la policía.
Tom White, de 46 años, vestido con un tutú rosa, iba en una bicicleta con su esposa, Allison, al Sector Francés.
“Soy la hada rosada de este año”, dijo White. “Los disfraces son los verdaderamente divertido del Mardi Gras. No soy muy creativo pero si peso casi 91 kilogramos (200 libras) y me pongo un tutú la gente me tomará la foto”, apuntó.
Su esposa no llevaba disfraz. “El ya avergonzó a la familia lo suficiente”, agregó.
Vistiendo una brillante peluca anaranjada, una máscara morada y zapatos verdes, la residente de Nueva Orleáns Charlotte Hamrick recorrió la avenida principal de Canal Street para reunirse con sus amigos.
“Estaré en el Barrio Francés todo el día”, dijo Hamrick. “Ni siquiera voy a los desfiles. Me encanta tomar fotos de todos los desfiles y pasear con mis amigos. Es muy divertido”.
La comparsa Zulu predominantemente negra realizó el primer desfile importante poco después de las 8:00 de la mañana. La mayoría de sus integrantes lucieron el tradicional maquillaje negro y la peluca de cabello afro que los zulúes han usado durante décadas.
En el Distrito Garden, con largas filas de robles, el clarinetista Pete Fountain se preparaba para encabezar su Half-Fast Walking Club en su marcha anual por la histórica avenida St. Charles.
Fountain, de 82 años, alzó sus pulgares en señal de inicio y su banda empezó a interpretar “When The Saints Come Marching In” mientras viraba por la esquina hacia la avenida llena de mansiones del siglo XIX. Fue la 52da ocasión en que el grupo de Fountain participa en el desfile de Mardi Gras. Este año, el grupo vistió trajes amarillos y sombreros del mismo color para tocar “Follow the Yellow Brick Road”.
El final del Mardi Gras abre paso al inicio de la Cuaresma, el periodo de ayuno y arrepentimiento antes del Domingo de Pascua.
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El desfile Zulu avanza por el distrito comercial del centro de Nueva Orleáns, Luisiana, el famoso carnaval de Mardi Gras.